Hablar de la noche en Lleida es hablar de etapas, de amigos, de música y de cabinas que fueron escuela. Han existido muchos más locales de los que ca


Hablar de la noche en Lleida es hablar de etapas, de amigos, de música y de cabinas que fueron escuela. Han existido muchos más locales de los que cabrían en un solo artículo, pero hay algunos que forman parte del ADN de los que somos de aquí. No es un ranking. Es memoria.

Bananas

En la zona de Vins. Pequeño por fuera, inmenso por dentro. Entrar un sábado por la tarde era garantía de fiesta real, sin postureo. Allí tenía un buen amigo en la barra, camarero de los que daban personalidad al local… y la vida nos llevó incluso a hacer la mili juntos. Cosas que solo pasan cuando compartes muchas horas de barra y música.

Banana no era solo un bar. Era una dimensión paralela.


River

En los Camps Elisis. Arquitectura diferente, espacio amplio y fiestas memorables. Pero en mi caso, además, fue casa. Trabajé varias temporadas allí como DJ y viví noches de esas que te curten: pistas llenas, cambios de estilo sobre la marcha y público exigente. River no fue solo un local bonito; fue una etapa profesional importante.


Factory

Del que algún día hablaré largo y tendido. En otra vida —y en otras visas— también me tocó estar al otro lado, gestionando, organizando, tomando decisiones que iban mucho más allá de elegir el siguiente tema. Factory fue intenso. Y merece capítulo propio.


XL

Un sitio muy familiar, de amigos. De esos donde conocías a casi todo el mundo por su nombre. Cabina cercana, trato directo y noches que se alargaban más por conversación que por obligación.


People

Aquí los chupitos de strong eran religión. Con José, Ramón y Sergi. Risas, retos absurdos y esa sensación de que el lunes quedaba muy lejos. People fue punto de encuentro y laboratorio social.


Café Blau

Otra historia distinta. Más alternativo, más musicalmente inquieto. Allí se respiraba otra energía, menos mainstream, más exploratoria. Experiencia diferente, pero igual de necesaria en la evolución musical de la ciudad.


Escándol

Templo del pop-rock español. Sonaban Los Rebeldes, La Guardia, Loquillo… y la gente lo cantaba todo. Era imposible quedarse quieto cuando arrancaba “Cuando brille el sol” o cualquier himno de aquella época. Allí la pista no bailaba: coreaba.


New Limit

Lugar de final de trayecto. Donde acababan muchas noches locas. Música sonando fuerte, algún que otro chupito más de la cuenta y conversaciones profundas que al día siguiente costaba recordar. Pero siempre había alguien que decía: “¿Te acuerdas de anoche?”


Otros imprescindibles

Champañería, Smiling Jack, La Calle, Laser, Línea, Interior, Zappa, Maracas, Brownie, Xtràs, Font de Fang… cada uno marcó a su generación. Y luego las grandes salas que hicieron historia en Lleida: Claxon, Bolero, Q40, Brownie, Antic, Gurugù, Casablanca, Systema, Trident, Big Ben, Wonder,Pacha… sin ellas no se entiende nada.


Más que locales

Algunos fuimos clientes. En otros trabajamos. En alguno incluso gestionamos. Cambian las etapas, cambian los roles, pero lo que no cambia es la música y la gente.

La noche de Lleida ha sido escuela, refugio y escenario. Y aunque han existido muchos más sitios, estos forman parte de la memoria colectiva.

Porque aquí no solo salíamos de fiesta. Aquí aprendimos a poner música, a entender al público y, sobre todo, a vivir intensamente cada canción.

Manel López "mamomo"

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Axact

Dj Administrador

Esta es una publicación que intenta informar de los datos y curiosidades de los que nos hacen bailar por la noche, si tienes alguna rectificación o comentario hacerca de estas publicaciones, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en info@deejaysdelleida.com

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